La azalea es una de las flores más admiradas del mundo por su elegancia y variedad de colores. Su historia comienza en las montañas de Asia, especialmente en Japón, China y Corea, donde creció entre suelos ácidos, neblina y bosques silenciosos. Allí aprendió a florecer con paciencia… y con color.
El rojo es el tono más intenso de la azalea. Representa pasión, fuerza y protección. En la antigüedad se colocaba en las entradas de los hogares como símbolo de energía positiva. Un dato curioso: este color se vuelve más profundo cuando la temperatura nocturna es más fresca.
El bicolor parece una obra de arte natural. Cada pétalo combina tonos como blanco, rosado o fucsia, creando flores únicas e irrepetibles. Estas azaleas simbolizan equilibrio y contraste, y son muy valoradas en jardinería ornamental.
El rosado es el color más popular. Transmite armonía, dulzura y calma. Su intensidad puede variar según la acidez del suelo, lo que convierte a cada flor en una versión distinta de sí misma.
El fucsia destaca por su fuerza visual. Es el color de la creatividad y la vitalidad. En jardines modernos, es una de las tonalidades más usadas para dar personalidad a los espacios.
El salmón, más suave y elegante, mezcla delicadamente el rosado con el naranja. Es muy apreciado por su calidez y su buena adaptación al sol moderado.
La azalea, en cualquiera de sus colores, no solo decora: cuenta una historia de origen, adaptación y belleza natural. Cada flor es un pequeño recuerdo de que la naturaleza siempre encuentra nuevas formas de expresarse. Están dentro de nuestras favoritas para regalos, regala azalea, regala color.
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La Parroquia de Nayón es conocida como el “Jardín de Quito” por la gran variedad de plantas ornamentales que se producen y se comercializan. Con el pasar de los años nuestra parroquia se ha convertido en el principal centro de acopio del sector agrícola ornamental de la Ciudad de Quito y del Ecuador.